
septiembre 14, 2026
EN SU PRIMER AÑO, XPP COPIAPOA PROPAGÓ MÁS DE 7.800 CACTUS Y CONSTRUYÓ UNA RED DE 23 ORGANIZACIONES PARA PROTEGER A LAS ESPECIES DEL GÉNERO COPIAPOA
En solo doce meses, el programa que busca prevenir la extinción del género de cactáceas más amenazado de Chile pasó de ser una propuesta de conservación a un modelo operativo: levantó un centro de investigación y propagación en el desierto de Atacama, generó los primeros datos científicos sistemáticos sobre las Copiapoa, y construyó una red de colaboración con más de 120 personas y 23 organizaciones del territorio.
El Programa de Prevención de Extinciones de especies del género Copiapoa (XPP Copiapoa) presentó los resultados de su primer año de ejecución, marcado por avances en investigación científica, la puesta en marcha de infraestructura propia y el inicio de un proceso de fortalecimiento del tejido social en las comunidades del desierto costero. La iniciativa, ejecutada por Cienciambiental, el Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) e Insular, y con el apoyo inicial del Fondo de Inversión Social de BHP, busca proteger a este género de cactáceas endémico de Chile del que 28 de sus 32 especies están clasificadas en alguna categoría de amenaza por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Uno de los hitos más visibles del primer año en términos de conservación y restauración, fue la puesta en marcha del Centro de Investigación y Propagación de Flora del Desierto, construido en la localidad de Valle Fértil, comuna de Copiapó, con una superficie de 192 m² de invernadero y 56 m² adicionales destinados a laboratorio, oficina y bodega. Ahí, el equipo del proyecto logró el resguardo de 13.500 semillas correspondientes a 30 taxones del género Copiapoa, y la propagación de 7.813 plantas de dicho género desde su semilla.

Por otra parte, en el ámbito de la investigación, se realizaron 15 expediciones de terreno entre las regiones de Antofagasta y Coquimbo; se logró la georreferenciación de 34 taxones (especies y subespecies), colectando material biológico de 373 individuos; y se estableció una línea base poblacional para 31 de los 39 taxones del género, entre otros resultados.
En este mismo ámbito, el proyecto busca evaluar la estructura y diversidad genética de las poblaciones, y las adaptaciones evolutivas de las cactáceas endémicas del desierto costero de Atacama, con énfasis en especies del género Copiapoa. Este primer año se logró realizar la secuenciación completa del genoma de Copiapoa solaris, y se proyecta la realización de la secuenciación completa de otras cinco especies, lo que permitirá profundizar en la identificación taxonómica de las especies del género y realizar una trazabilidad genética de las especies destinadas a conservación ex situ, un dato especialmente importante para asegurar la diversidad genética de los individuos que se propaguen en futuros ejercicios de restauración.
A esto se suman otros avances científicos del primer año, como el monitoreo microclimático (más de 600 horas de registro), el mapeo con drones multiespectrales en nueve localidades, y el establecimiento de cultivos in vitro para nueve taxones del género, con tasas de supervivencia que van del 80% en Copiapoa krainziana al 5% en Copiapoa solaris. En el caso del análisis termográfico, los hallazgos obtenidos se tradujeron en la publicación de un primer artículo científico, que documenta el rol de las Copiapoa como refugios térmicos para la fauna del desierto, además de tres manuscritos adicionales actualmente en preparación.
El trabajo territorial fue otro de los focos del primer año. El programa logró articular una red activa de 120 personas y 23 organizaciones, entre ellas escuelas, comunidades indígenas, gremios de viveristas y organismos públicos, principalmente en la comuna de Caldera, donde se concentró el mayor esfuerzo de vinculación. Paralelamente, se dio inicio a un programa de educación ambiental que ya realizó actividades como un diagnóstico territorial participativo, un taller de cartografía social, encuentros comunitarios y la participación en el Día de la Niñez organizado por la Municipalidad de Caldera, y que busca beneficiar a más de 300 personas en su segundo año de ejecución.
Marcela Torres, directora del Proyecto XPP Copiapoa, destacó que los resultados del primer año confirman el potencial del modelo colaborativo impulsado por el programa: «En solo doce meses pasamos de una propuesta en el papel a un modelo que ya está funcionando en terreno, y eso solo fue posible porque logramos construir confianza con las comunidades y las instituciones del territorio. Copiapoa es apenas el primer proyecto de un programa que aspira a mucho más: demostrar que la prevención de extinciones es posible cuando la ciencia, el Estado, el sector privado y las comunidades trabajan de manera coordinada. Este primer año nos deja las bases técnicas y sociales para escalar ese modelo en los próximos años, tanto hacia otros territorios del desierto como, eventualmente, hacia otras especies amenazadas de Chile”.
Ese enfoque colaborativo se sostiene en los cuatro ejes que estructuran el trabajo del proyecto: investigación e innovación, conservación y restauración, desarrollo local y educación ambiental, y articulación estratégica. Este mismo enfoque que permite a XPP Copiapoa realizar un abordaje integral frente a la extinción del género, fue reconocido durante el primer año con el premio ColaboraX, en la categoría Acción por el Clima, otorgado por la CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe.
De cara al segundo año de ejecución, el programa proyecta consolidarse institucionalmente, avanzar hacia la sostenibilidad financiera a través de sus seis líneas de financiamiento ya definidas, y expandir su trabajo territorial hacia las comunas de Huasco y Taltal, además de fortalecer su proyección científica internacional junto a Chester Zoo, la UICN y el Plan de Acción para la Conservación Integrada del Género Copiapoa. *
Accede al Informe Anual de XPP Copiapoa AQUÍ.
